Durante años, los agricultores han confiado en productos a base de peróxido para mantener limpias las líneas de riego, los tanques de nutrientes y los sistemas de agua en invernaderos. Si bien el peróxido es efectivo para oxidar rápidamente patógenos y reducir el biofilm visible, su acción es temporal y superficial. A medida que más agricultores hacen la transición hacia la horticultura de precisión y prácticas sostenibles, una percepción crítica se está volviendo clara: el peróxido no está tratando la causa raíz de la contaminación del sistema de agua: solo está tratando los síntomas.